La Ley de la Selva y otras consignas. Fotografía de un hombre con traje

La Ley de la Selva y otras consignas

La publicidad de los juegos de azar y las apuestas lleva un largo tiempo gozando de un status quo en el que los equilibrios y contrapesos, ciertamente complejos, se vienen largo tiempo manteniendo. La publicidad de los juegos presenciales ha estado siempre fuertemente limitada – desde hace 40 años en que se normalizó su legalidad -; por el contrario, también siempre ha sido libre la de las loterías estatales, y ha sido libre para el juego online el juego online desde hace ahora más de 7 años.

El despliegue mediático antijuego, inducido o espontáneo, sobre la ausencia de control de la publicidad del juego online, acompañado de pseudoinformes o repetitivas falacias sobre la participación de menores en los juegos de azar y apuestas, y de machacones reportajes y entrevistas sobre los problemas de la ludopatía amplificados hasta el absurdo, ha calado en las audiencias.

Con la llegada del nuevo Gobierno de coalición, que había puesto en el punto de mira estas actividades, hacía previsible una intervención quirúrgica, radical e inmediata sobre esta materia, acorde con las peticiones partidistas previas debidamente plasmadas en los principios programáticos.

El aterrizaje ministerial

Se trataba de algo así como como llegar a la luna, y al igual que Armstrong al pisarla por vez primera, esculpir una lapidaria y famosa frase: “Este es un pequeño paso, pero un gran paso para la humanidad”.

Sin embargo, a la llegada del nuevo Ministro a su despacho, el primer problema al que se tuvo que enfrentar fue, paradójicamente, que su propio partido o facción política había sobredimensionado en exceso en redes y medios, incluso él mismo, los aspectos negativos de esta actividad que, quiérase o no, concentra multitud de intereses y audiencias: además de los centros de acogida a ludópatas, de las empresas operadoras de juego privadas y públicas, de los medios de difusión, de los clubes deportivos y, como no, del propio público que se entretiene, en general, con esta oferta.

Los intercambios ministeriales con todos los actores, necesarios para adoptar cualquier decisión medianamente lógica, parece que surtieron el efecto revelador de una realidad más amplia e informada (mayor que la de su propia “audiencia”). Así que como la también célebre frase acuñada en el viaje del Apolo 13, la conclusión alcanzada ha sido cercana a esta otra: “Houston, hemos tenido un problema”. Y fue necesario hacer un urgente viraje hacia la Tierra.

Mas que un “paso adelante” o un “primer paso”, a muchos seguidores partidistas del ministro, la primera decisión ministerial, la mera tramitación de un Proyecto de Decreto, les ha parecido por el contrario “un paso atrás” porque las expectativas creadas eran mucho más ambiciosas y radicales.

El cambio de rumbo.

Así pues, el equipo ministerial ha emprendido ahora un camino que dista mucho de lo prometido y de su programa. Si el relato se concentraba al principio en la importancia y urgencia de regular la publicidad del juego, ahora en que no se puede regular la publicidad del juego presencial (ni nada del juego presencial, que corresponde a las CCAA); la publicidad de las loterías de SELAE y ONCE, ni se menciona; y tampoco es tan urgente la del juego online como para esperar a toda una tediosa “tramitación” de un Decreto que de nuevo, quien sabe, si algún día verá la luz, y que, como mínimo va para largo y con algunas excepciones ya en la parrilla de salida.

Más que adoptar una decisión concreta sobre el cambio normativo, se ha hecho urgente y necesario ahora justificar el cambio de criterio. Para suavizar el mensaje, nada mejor que tirar de frases e imágenes simbólicas que acompañen en la larga marcha que el Ministerio ha emprendido. En pocos días, numerosas ruedas de prensa, entrevistas y artículos de opinión intentan justificar esta nueva dirección[1]

La nueva tesis ministerial se apoya, cómo no, en ideas fuerza o mantras que tienen poder espiritual y psicológico en el público al que seguramente se dirigen, y con un esquema bien definido en el argot comunicacional, que podría resumirse de la siguiente forma:

  • “Teníamos razón (1)”. Perspectiva que siempre precede a cualquier justificación de cambio de tesis. Se sigue diciendo que hay “muchos trastornados”, algunos “ludópatas”, y un “problema de clase”. Como siempre, sin dar mucho detalle.
  • “Teníamos razón (2)”: la publicidad del juego es una especie de “Ley de la Selva” (o sea que no hay restricción alguna), expresión simbólica que todo el mundo ha oído alguna vez y que funciona muy bien. Aunque no muy afortunada, porque expresa todo lo contrario a lo que se pretende decir en este caso; la prohibición de bebidas alcohólicas con la “Ley Seca” norteamericana de los años 20 derivó en una verdadera “Ley de la Selva”, la del más fuerte, en pistolas.
  • A continuación, la justificación del cambio: “No es lo mismo el juego que el tabaco”; o “no podemos ir deprisa porque la Ley es la Ley y el Reglamento es el Reglamento”. Y no se puede contradecir a la Ley. Un eslabón débil, porque la Ley sí podría modificarse, y de forma urgente por el propio Gobierno, si fuera necesario. Lo dice la misma Constitución en su Artículo 86.1. Un respeto a la Ley exquisito y reverencial, que hasta molesta la “larga y tediosa” vía de la modificación legal. Pero si Marx o Gramsci se levantaran de su tumba, se echarían las manos a la cabeza.
  • Y después la patada hacia adelante: “Vamos a reunirnos todos en Marzo” para ver qué podemos hacer, y se convoca al Consejo de Políticas de Juego con todos los responsables autonómicos a ver qué se les ocurre. Quizás se ponga encima de la mesa un “plan integral” que hasta ahora brilla por su ausencia. Quizás alguien declare que no hay nada nuevo, y que la clave esté en destinar a la materia algo de presupuesto (aunque sea pequeñito en comparación con los ingentes tributos recabados de todo el Sector del juego) para afrontar las necesidades reales en cuanto a formación y educación del público, la atención de los verdaderamente necesitados, y en definitiva a sufragar todos los aspectos sociales que hasta ahora no se han atendido. Hay que desear suerte y, de paso, que la realidad se transmita a los delegados y compañeros de partido procedentes de la Comunidad Valenciana, quienes pretenden erradicar el “problema del juego”, creado por ellos mismos, eliminando todo un sector económico de servicios.
  • Finalmente, el hilo argumental concluye con la expresión “hemos dado un paso de Gigante”, lo que es mucho decir cuando no nos hemos movido ni un solo centímetro. Un mes y medio después de la toma posesoria, estamos en las mismas (se siguen viendo anuncios en horarios de máxima audiencia, de la ONCE en horario de protección reforzada, bonos sin límite, las “fintechs” siguen prestando a los jugadores compulsivos, etc.). Ya en el último trimestre del pasado año, con tanta invocación al desastre, se batió un récord de gasto en publicidad, como lo demuestran las últimas Cifras recopiladas por la DGOJ; por si acaso.

Matar moscas a cañonazos

Más que el lema del “primer paso”, que ahora se defiende, y quizás se apoye en la alusión subliminal al cholista “paso a paso” o “partido a partido”, fue mucho más ilustrativa la mención a la expresión popular que el propio Ministro rescató en la rueda de prensa explicativa del “paso atrás”: “no se pueden matar moscas a cañonazos”. Un recurso muy visual de imposible contradicción y que sirve para zanjar cualquier disputa dialéctica.

En este juego de frases y muletas literarias, me quedo con otra más adecuada al caso (Lampedusa: “El gatopardo”):Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie”.

 Nota adicional: Con las prisas, en el Proyecto presentado por el Ministro nada dice sobre el Consejo Asesor del Juego Responsable en el que se han puesto tantas esperanzas, y que, sin embargo, es por ahora un órgano Ministerial semiclandestino, y sin asignación presupuestaria alguna. Si no puede institucionalizarse ni dedicarle ninguna partida, propongo la creación de un Grupo de Facebook o de WhatsApp ministerial dedicado a los mismos fines, que podría ser muy eficaz, moderno y participativo, comparable a la cuenta de Twitter del Ministerio de Consumo, creada nada más asumir el cargo, y que es la que a día de hoy funciona, a falta de Web oficial.

Carlos Lalanda Fernández

Madrid, 7 de marzo de 2020

[1] Véase la rueda de prensa del Ministro para la presentación del Proyecto de Real Decreto en  https://youtu.be/RjsF_FI8AiI