Resalta y resulta que el Ministerio tiene un Plan de Acción sobre Adicciones para el 2018-2020, en el que se incluyen, como objetivo, las “adicciones sin sustancia”.  Estas adicciones sin sustancia son de varias clases, y entre ellas, dicen ser, las apuestas con dinero. Hasta aquí, en el terreno de los principios, las prevenciones, y la preocupación pública por la salud, parece coherente con una concepción moderna del Estado (o del poder político en general), sea más o menos amplia y acusada. A algunos parecerá que el Estado interviene más, y a otros menos, dependiendo de su sentir político.

Pero vamos a seguir el hilo, para ver el objeto y contexto del Plan.

Hasta donde llega el Plan

Resulta también que la inclusión en el Plan de los juegos de azar dentro de las “adicciones sin sustancia” no se basa en estadísticas de las personas afectadas y tratadas en hospitales por ludopatía (estadísticas que no existen), sino en algunas encuestas sociológicas sobre los juegos de azar en las que se pregunta acerca del comportamiento y hábitos de los encuestados.

Las conclusiones de estas encuestas, desde las más a las menos alarmistas, deducen que en España y en términos de “control” volitivo, el juego problemático es mínimo entre la población. Por haber participado en el seguimiento de algunas de ellas, a mí me parece, (como un hecho notorio) que este problema es de rango similar o inferior a otras “adicciones sin sustancia” como es comprar excesivamente, utilizar internet para navegar sin sentido, correr maratones, hacer el Camino de Santiago cada año en verano, zappear insistentemente en TV, o a piratear a Movistar para ver partidos de Liga, entre otras muchas. No manejo datos de estas otras.

Es un hecho científico comprobado que todas estas actividades y muchas más, antes calificadas de “aficiones” y no de “adicciones”, e incluso el consumo de ciertas sustancias físicas que se consideran “normales”, como los azúcares aditivos, generan sustancias químicas corporales que una vez llegan al cerebro, influyen en el comportamiento y en el control de los actos.

Toda una teoría que es, más o menos, la base del marketing o mercadotecnia actual de toda clase de bienes y servicios.

Este Plan, en su nuevo capítulo de adicciones sin sustancia, pues, va a dar mucho trabajo a los especialistas, por ser un terreno casi inabarcable.

La juventud, divino tesoro

He aquí que se introduce a la juventud en el objetivo del Plan. Porque el Estado (el poder público) tiene que ocuparse de la juventud. Esto está en la Constitución, y cualquiera estará de acuerdo en ello. Las discrepancias están luego en función de las prioridades de cada cual ¿nos ocupamos más o antes de los problemas que genera en los jóvenes el alcohol o el tabaco, o de las compras compulsivas por internet? ¿del tratamiento de los enganchados a la heroína, o de los contenidos en Internet para niños de 2 años? ¿de su mayor participación social, política, económico y cultural a la que alude el Art. 48 de la CE? ….¿qué hacemos con los menores que juegan dinero?

Todas estas cuestiones son inabarcables para el común, hasta que los especialistas nos iluminan, y según se desprende de los titulares del Plan, en este terreno los especialistas han encontrado un verdadero “tesoro”. Hay encuestas en las que se pregunta a los adolescentes a qué juegan, y cuanto juegan, y finalmente se dan cifras y conclusiones más o menos “científicas”. En la presentación del Plan, se hace referencia a una “Línea Base” (Pag. 8 del Plan), según la cual,

  • un 21% de estudiantes entre 14 y 18 años realizan un uso compulsivo de Internet (EN GENERAL)” un 4,6% más que en 2014”.
  • además, que según “datos propios de la DGPND (Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas) en 2016 un 6,4% de estudiantes de enseñanza secundaria jugaron dinero online y un 13,6% hicieron apuestas presenciales (Encuesta ESTUDES 2016)”.
  • Por último, “que entre el 0,2% y el 12,3% de las y los adolescentes cumplen criterio de juego problemático” (Referencia a Becoña, 2004 y a González-Roz y otros, 2016).

He puesto en cursiva lo que dice el Plan, y no yo.

¿Es cierto todo esto? ¿tenemos algo que “impugnar” sobre estas afirmaciones, o las damos por buenas?

Pues bien, centrémonos en la adolescencia española, sigamos tirando del hilo, y veamos qué es la Encuesta Estudes, y qué dice más exactamente sobre esto.

La encuesta Estudes sobre nuestros adolescentes

 ESTUDES es una Encuesta sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria que se realiza cada 2 años, la última de 2016. Está recogida en la Web del Ministerio  de Sanidad.. La muestra es de 35.369 jóvenes entre 14 y 18 años que estudian en 863 Centros de enseñanza, lo que es, desde luego, una muestra muy representativa del total (1.541.937), y repartida entre todas las CCAA. Algunos expertos manifiestan que al realizarse en las aulas (1.726 en total), las respuestas no son del todo “íntimas y sinceras”.

Analizada sin ánimo científico la de 2016, sino de cultura general, se describe a nuestra juventud a primera vista (a ojos de quien esto escribe, un ciudadano ya “maduro” en la tabla estadística, y por lo tanto posiblemente sesgados) como un verdadero desastre.

Estas son las Cifras generales del Estudes sobre nuestros adolescentes, en porcentuales sobre el total. Adiciones en “sustancias”, según su presentación resumen Power Point:

Alcohol: 67%

Hachís: 18,3%

Tabaco diario 8,8%

Borrachera: 21,8%

Hipnóticos sedantes: 11,6%

Otras drogas y alucinógenos: de 1,4% al 2,3%.

Si hacemos una extrapolación rápida, que es lo que se suele hacer, encontramos que

1.033.097 beben alcohol;

336.142 se emborrachan;

282.174 fuman hachís;

135.690 fuman tabaco (todos los días);

178.864 toman hipnótico sedantes; etc., etc.….

Como no se ven tantos “zombis” por las calles, hay que leer más a fondo entre líneas cuál es la frecuencia real de estos porcentajes, y no solo los titulares de Power Point para hacerse una idea más real de nuestra juventud. Y lógicamente, tratar el problema en su verdadera dimensión. Y olvidarse un poco de los titulares.

Encuesta sobre comportamientos adolescentes

Continuemos más en detalle, y vayamos más allá del Power Point, al Informe sobre la Encuesta propiamente dicho. En él, pero en otra parte de esta Encuesta adicional a la del consumo de drogas, se pregunta a los encuestados sobre sus comportamientos de ocio. Y de esta segunda parte del ESTUDES se deduce (pág. 128 y 129) que la mayoría de ellos se dedican a hacer deporte frecuentemente y a salir con amigos, a chatear en Watsapp o Email, a las redes sociales y a escuchar o bajar música de internet; y que hay un número ínfimo de “bichos raros” que todo lo anterior no lo hacen, o lo hacen mínimamente. Hay otras conductas que están más repartidas en su afición o frecuencia: participar, a través de Internet, en juegos de habilidad o de realidad virtual: en estos casos parece haber mayoría todavía de los que no  juegan ni utilizan esta vía de ocio; por último y en la parte más baja de la tabla de frecuencias, están las actividades en las que la dedicación es mínima o inexistente por parte de nuestros jóvenes: los juegos con dinero en formato físico, o en internet, y además las páginas porno de Internet. En este último segmento de estudio, por tanto, los “bichos raros” son los que se dedican todos los días a jugar con dinero, aunque este porcentaje se incrementa en los casos de ver porno, lógico por ser en este caso gratis.

Esto es lo que yo en principio veo y deduzco, aunque no soy un especialista y puedo estar equivocado.

Es cierto que hay que preocuparse de los “bichos raros”, claro. Tanto de los que ni salen con amigos ni whatsappean, como los que se dedican a jugarse el escaso dinero de que disponen. Y que son los menos. En esta misma franja y percepción están aquellos que “juegan dinero”, o los que ven porno. Luego seguiré un poco más con estos últimos.

Por el contrario, se observa una primera evidencia mucho más preocupante del Estudio, de la que no se habla y que luce en seguida. (Pág. 8 de ESTUDES): en 1994 había 2.561.012 adolescentes (entre 14 y 18 años) estudiando en centros de enseñanza …. mientras que en 2016 hay solo 1.541.937 cuando la población española ha crecido un 16%. O los jóvenes dejan de ir a los centros o, lo que es peor, la población española “está envejeciendo drásticamente”. Dicho así, no es que el lector esté envejeciendo rápidamente, sino que la media de edad está incrementándose ¿no suena distinto?

La encuesta Estudes de 2016 sobre los juegos de azar y los jóvenes

Sigamos tirando del hilo. En la encuesta ESTUDES se hacen 2 preguntas (de un total de 109) relacionadas con los juegos de azar, la 17 y la 18:

Pregunta 17: “En los últimos 12 meses ¿con cuanta frecuencia haces alguna de las siguientes actividades? En los casos de internet solo se marca cuando es por diversión. Y solamente se marca una línea:

  • (….) Juego dinero fuera de internet en máquinas tragaperras, loterías, quinielas, juegos de casino (ruleta, cartas, póker, dados, blackjack, bridge, dados…), bingos apuestas en deportes (futbol, caballos)
  • (….) Juego dinero en internet en máquinas tragaperras, loterías, quinielas, juegos de casino (ruleta, cartas, póker, dados, blackjack, bridge, dados…), bingos apuestas en deportes (futbol, caballos”

 Pregunta 18 : “En los últimos 12 meses los días que has realizado alguna de las siguientes actividades ¿cuánto tiempo le has dedicado de media? En los casos de internet solo se marca cuando es por diversión. Y solamente se marca una línea:

  • (….) Juego dinero fuera de internet en máquinas tragaperras, loterías, quinielas, juegos de casino (ruleta, cartas, póker, dados, blackjack, bridge, dados…), bingos apuestas en deportes (futbol, caballos)
  • (….) Juego dinero en internet en máquinas tragaperras, loterías, quinielas, juegos de casino (ruleta, cartas, póker, dados, blackjack, bridge, dados…), bingos apuestas en deportes (futbol, caballos.”

Los resultados de las respuestas en ambas, por edades, están en las Páginas 127 y 128.

Del resultado a la pregunta 17 no puede deducirse que haya “adolescentes problemáticos” (que no ludópatas, que es otra cosa de naturaleza clínica) más allá del 0,5% en toda clase de juegos en locales públicos, y el 1,2% en juegos por internet. Esta es la cifra media de los que dicen jugar “diariamente”, y que, hemos resaltado en negrita, incluyen “loterías y quinielas”. Y que son coherentes con otras encuestas que se han realizado a nivel de población general.

Además, no está claro a qué y donde juegan en concreto los que dicen jugar: por ejemplo: es mucho más difícil que un menor entre en un casino, en un bingo, o en un salón de juego de máquinas, o en el Internet “legal” (que tienen exigentes controles de acceso), a que se cuele en un punto de venta de loterías o quinielas, o en una máquina de un bar.

Y la muestra incluye adolescentes de 18 años, que pueden jugar legalmente, y que es donde se encuentran los porcentajes más elevados de mayor frecuencia de juego.

Los resultados a la pregunta 18 son más difícilmente interpretables. La pregunta es “cuanto tiempo juegan” (cuando juegan), y el resultado no cruza la Pregunta 18 con la 19, de manera que si juegan muchas horas no se sabe si son los que juegan muchas veces o pocas veces (o un solo día que se jugó en todo un año).

Conclusiones e incógnitas

Con estos datos, volvamos a la presentación del Plan y sus “Líneas base“ de la Prevención de “adicciones sin sustancia” dirigido a los adolescentes.

En cuanto al uso compulsivo de Internet (en general), se deduce de un 21% de los estudiantes adolescentes. Esto podría resultar cierto, claro, incluyendo redes sociales, WhatsApp, Emails, MSN, descarga de vídeos, páginas porno, etc.

En cuanto a jugar dinero dentro y fuera de Internet, se dice que un 6,4% de los estudiantes de enseñanza secundaria jugaron dinero online, y un 13,6% hicieron apuestas presenciales. ¿Como se demuestra esto o cómo se llega a esta conclusión? ………

Sorprendentemente, estos datos se extraen de una Página de la presentación Power Point del ESTUDES 2016 (que no del Plan), claramente infundada cuando no errónea, y en la que se introduce además la expresión “Prevalencia”, que es un término que relaciona la frecuencia de una enfermedad en la población. O sea, fuegos de artificio que se han convertido en “dinamita” aunque …. esta no es mi especialidad y puedo estar equivocado.

Si fuera susceptible de “impugnación”, esta Página Power Point habría sido declarada “nula a todos los efectos”. Pero ahí está.

En definitiva, estamos ante una línea de trabajo de un Plan basada y condicionada exclusivamente a una página de Power Point, técnica “científica” que compulsivamente se viene repitiendo, como un mantra, ante la avalancha de información en los medios de difusión.

Pero es lo que se dice, se ha publicado y se repite. Amén.

En Madrid, a 4 de noviembre de 2018.

Carlos Lalanda Fernández