Autores:
José Antonio Gómez Yáñez,
José Ignacio Cases Méndez,
Germán Gusano Serrano,
Carlos Lalanda Fernández

La octava edición de este estudio sociológico que refleja la sensibilidad de la sociedad española en relación a los juegos de azar, muestra cómo la recuperación del consumo, tras la salida de la crisis, se deja sentir también en el juego.

En 2016, el 81,9% de la población adulta en España participó en algún juego de azar, permaneciendo estable – entre un 16% y un 18% – el porcentaje de no jugadores. En el ámbito del juego online, en 2016 se incrementó en 100.000 personas el número de jugadores, estimándose en 1,38 millones – el equivalente a 3,6% de la población entre 18 y 75 años (según datos de la DGOJ) – el número total de jugadores activos a finales de 2016. El perfil del jugador online sigue siendo mayoritariamente masculino (83,3%), joven – el 86,8% es menor de 45 años – y con un estatus social medio-alto.

En el juego presencial, las apuestas deportivas siguen con la tendencia alcista de los últimos años. En 2016, el 5,1% de la población adulta – el equivalente a 1,8 millones de personas – probó suerte con este tipo de apuestas, frente al 3,8% registrado en 2015. Los jugadores de apuestas son en su mayoría hombres (el 9,1% respecto al 1,1% de mujeres), jóvenes (casi la mitad tiene menos de 35 años) y de todos los estratos sociales. Notable es también la evolución de los salones de juego, que en los últimos años han registrado un pronunciado incremento tanto a nivel de número de locales (superando los 2.550) como de clientes (casi dos millones), todo ello gracias a una profunda renovación de la oferta de juego y remodelación de los salones. Este replanteamiento estratégico del negocio ha influido también en la evolución de los casinos y bingos, que presumen de un perfil de público más joven y que percibe el juego como una alternativa de ocio y entretenimiento.

La incidencia del juego problemático se mantiene en el 0,3% de la población entre 18 y 75 años, lo que en números absolutos significa menos de 100.000 personas. Este porcentaje reducido reitera que en España el juego problemático no representa un problema socialmente hablando, y por lo tanto las políticas públicas de prevención deben ser más individualizadas y no tan generalistas.

Como novedad en esta edición, destaca el capítulo de análisis “El juego y la satisfacción con la vida”, cuyos resultados manifiestan que la sensibilidad a la adicción al juego es resultado de problemas personales de fondo, y no a la inversa.

Esta publicación ha sido elaborada, por octavo año consecutivo, por la Fundación Codere en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), a través de su Instituto de Política y Gobernanza (IPOLGOB).

Junio 2017