Las últimas campañas mediáticas sobre el juego de azar en general (o mejor, las campañas “anti juego”) provocan una necesaria reflexión desde todas las perspectivas.

Después de una primera racha de noticias infundadas, se pasó a introducir un argumentario en redes sociales, y luego en foros parlamentarios y asamblearios que arrastraron a discutir todo tipo de cuestiones, en muchos casos distorsionadas, por evidente desconocimiento de la realidad.

Menores, ludopatía, repartos de impuestos, controles de admisión, publicidad del juego, famosos, enganchados, policía.

Términos que componen un menú ciertamente apetitoso que, por último, ha pasado a ser “carne” de medios de comunicación. Es lo que vende. Amplía la audiencia o las entradas en web. Más y más redes sociales.

Datos

Más allá de cualquier análisis encendido, y con datos sobre la mesa, todo aparece como una completa exageración, que no resiste un somero análisis empírico…… lo que muchos, cargados de prejuicios, no quieren ver. Algunas líneas de datos básicos a tener en cuenta:

Datos Sobre las actividades de juego. ¿al alza o a la baja?
  1. La irrupción del juego online, antes y después de 2012 en que se legalizó, permitió acceder a los juegos de azar desde Pcs, móviles y tabletas, sin necesidad de acudir a locales públicos.
  2. La irrupción de nuevas modalidades de apuestas, ya de desde 2008, pero generalizándose precisamente con las apuestas online a partir de 2012. En el ideario común, es difícil distinguir cifras y datos sobre las apuestas “físicas” en locales, de las apuestas online.
  3. La introducción de nuevas tipologías de máquinas en establecimientos de juego, “salones de juego”, incluyendo los “corners” de apuestas. Se confunden salones de juego y locales de apuestas.

Todas las distorsiones numéricas que aparecen publicadas adolecen de un verdadero desconocimiento de los parámetros reales (o “aproximados”) de las 3 líneas anteriores, que revelan un incremento de la actividad empresarial. Lógico en nuevas líneas de negocio antes inexistentes.

Sin embargo, otros subsectores de la actividad del juego en general arrojan cifras descendentes, como es el caso de los principales subsectores por su volumen :   máquinas, bingos, casinos.

Las loterías oscilan arriba o abajo, según productos y épocas, pero globalmente se mantienen.

Datos Sobre los jugadores.

Tradicionalmente había datos exactos sobre usuarios de bingos y casinos, y aproximaciones sobre los de máquinas de juego en salones de juego y en hostelería; todos ellos muy reducidos con respecto a la población total; y también sobre usuarios de loterías y quinielas públicas, mucho más generalizados .

En el caso del juego online y su irrupción, los datos son exactos, centralizados, y a disposición inmediata de la DGJ (y de la AEAT, mediante el Convenio firmado por ambas), de manera que es posible llegara a un profundo análisis de sus composición y características.

Por último, las cifras de “autoprohibidos” y de ludópatas han sido siempre consideradas “mínimas” y residuales, así como la de los menores que, eludiendo los controles más o menos efectivos, acceden al juego.

 Datos Sobre la importancia económica del sector del juego

Varios de los parámetros “macro” constatan que estamos ante un sector de las siguientes características:

  1.  numerosas empresas, grandes y pequeñas, que son las ofertantes directas de juegos, pero también de numerosas actividades auxiliares y complementarias que generan o hacen posible un importante porcentual del PIB, En números globales se estima un 0,9 %.
  2. tradicionales aportaciones tributarias excepcionales y específicas del juego nutren todas las arcas de las CCAA. En números globales, solo el juego privado aportó casi 1.100 M € en 2018.
  3. Una evidente generación de empleos de toda naturaleza, cuantificados de forma más o menos aproximada. en números globales, casi 100.00 empleos directos, el doble contando indirectos.

Todo lo anterior conforma el “abc” de los datos del juego, sin el que es muy difícil tener una opinión fundada. Cuando se presentas los datos“micro”.

Distorsiones de datos

Muy pocos aluden a las categorías de datos anteriores, más allá de ciertas parcelas concretas, y es difícil “cruzar” unos con otros, y globalizarlos para establecer causas y efectos. Así que es necesario reforzar su divulgación, y su certeza desde todos los implicados.

Las empresas deben hacer un esfuerzo adicional por ”aportar” sus propios datos a institutos o entidades de estudio y estadística, ayudando a centralizar y simplificar los resultados.

Las Administraciones Públicas deben trabajar y “compartir” los datos que recaban de forma directa e incluso por obligación legal. Tanto las distintas Administraciones interventoras de los juegos como las tributarias, las autonómicas y las centrales. Incluso las sanitarias, sobre los afectados por ludopatías, son parciales o inexistentes . E incluso las recabadas en encuestas sobre jugadores problemáticos o aquellos con adicción, son insuficientes y defectuosas en su recogida y tratamiento analítico.

Todo esto es, todavía, muy escaso, y deficitario.

Los economistas y analistas de toda índole, e incluso comunicadores, por último, deberían esforzarse en sintetizar la importancia económica del sector. La creación de “Observatorios” o similares, públicos o privados es una de las iniciativas que se están abordando en este importante terreno.

 Remedios.

 ¿Es posible recuperar el “tiempo perdido” ante la opinión pública?

Esto es solo una incógnita. Lo que tenga que hacer cada uno, que lo haga.

Empresas (públicas y privadas) del juego. Un esfuerzo incrementado en el capítulo denominado “Juego Responsable”. Que es una de las manifestaciones del Responsabilidad Social Empresarial que se abre paso en todo el mundo a toda clase de empresas y actividades.Sin excluir de esta acción los departamentos dedicados a esta cuestión en SELAE o la ONCE.

Responsables Públicos. Reguladores. La regulación del juego debe adaptarse a los tiempos y a la “lógica” (o sentido común.). Se están adoptando medidas de refuerzo de control de jugadores, y de prevención de excesos a todos los niveles. La publicidad del juego requiere un tránsito hacia donde siempre estuvo antes:  a la moderación. La limitación a la publicidad y a la promoción libre del juego online (este es jurídicamente su estatus actual) es una especie de clamor común solo exceptuado en algunos lejanos despachos decisorios de la operativa online, y en algunos más cercanos de cadenas, medios y entidades que son beneficiarios económicos de la exacerbada publicitación de ciertos juegos de azar.

 Responsables Públicos Ejecutores. Parlamentarios, Gobiernos, Servicios de juego, controladores varios de la actividad, e incluso psiquiatras conductuales de hospitales públicos. Zapatero a tus zapatos. Cada uno en sus políticas públicas debidamente sustentadas e informadas es de lógica y obligación que tienen una parte de tarea. Tienen más de 1.100 Millones de euros al año (los procedentes solo del sector privado), a su disposición para abordarlas. Es la recaudación de la Tasa Fiscal sobre el Juego, impuesto único y especial, con distintas manifestaciones. Utilícenlos. Alguien ha sumado orientativamente esta cifra desde la legalización del juego entendida como la normalización de una actividad ampliamente demandada por la sociedad. Y esta partida asciende a más de 30.000 millones de euros, a mí me parece que incluso más.

La acción policial conjunta a nivel nacional realizada la semana pasada (denominada ARCADE) , y sus recientes conclusiones y datos, es una demostración palpable de que la acción controladora existe ya ordinariamente y sin alaracas, y de que estamos ante un producto de la exageración mediática.

Resumen. Derecho, derechos y hashtags.

La preocupación generalizada de empresarios que incluso ven asaltados sus establecimientos es lógica; aunque también, como siempre, está el Derecho.

En una reciente acción de protesta en las calles de Madrid, los protestantes exacerbados criticaban que los funcionarios de policía previnieran daños a locales con su mera presencia en ellos. Esto es lo normal en un Estado de Derecho, a diferencia de épocas pasadas de saqueos y sacrificios humanos en las piras públicas. Lo mismo que el sometimiento de esta actividad a una prolija y abundante intervención administrativa en la actividad empresarial, después de su normalización allá por el año 1977 con la eliminación de su penalización atávica, que se extendió incluso a los jugadores hasta 1983.

Que nadie se engañe: desde hace tiempo quedó descartada la posibilidad de una “expropiación generalizada” ni siquiera parcial, de las actividades y empresas de juego autorizadas, con la garantía en la Constitución y en las distintas Leyes del Ordenamiento Español. En la seguridad jurídica. En el ejercicio de los derechos y libertades, como el de jugar.

Sin embargo,  los remedios a las preocupaciones y temores actuales de todo un sector empresarial circulan más bien por la batalla de la imagen y de la comunicación en los tiempos que corren, más allá del enfoque jurídico que tiene aquí escaso margen. Hoy en día es más importante poner en circulación un buen “lema” o consigna en redes sociales (un simple hashtag en tweeter, como, por ejemplo, el construido sobre una frase que circulaba ayer: #si no te gusta no entres “) que ganar un brillante recurso en los Tribunales.

Sin perjuicio de acudir al Derecho, claro, cuando sea necesario. Para la protección de los derechos.

Carlos Lalanda Fernández.

Loyra Abogados.

Madrid, 8 de Octubre de 2019.